
Efectivamente, por celebraciones no iba a ser. Dos efemérides internacionales en una se acercan, con la llegada del próximo 3 de marzo. Una, el ‘Día Mundial de la Naturaleza’–o de la Vida Silvestre–, definido así por la ONU para sensibilizarnos sobre la fauna y la flora salvajes. Y otra, el ‘Día Mundial de la Audición’, promovido por la OMS para incentivar el cuidado del oído y las vías de reducción de la pérdida auditiva, sin olvidar las conmemoraciones de agendas alternativas en la misma jornada, en el ‘Día Mundial de los Defectos Congénitos’.
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El matu festivo del 3 de marzo
Miss Pastora celebra con Unforgettable Cow Sketches el sistema de ganadería extensiva como mascota participante de una producción sostenible de cría de animales en libertad. Disfruta de los recursos naturales de las extensiones del terreno y contribuye al mantenimiento de razas autóctonas con garantia de bienestar animal, respeto del entorno medioambiental en el que se desarrolla, ayuda a la prevención de incendios más y menos fortuitos, y configura el paisaje con una actividad en beneficio y desarrollo de la economía rural y el incentivo de una biodiversidad efectiva en el pueblo.
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El 3 de marzo no parece mal día para enmarcar, valorando el reto de mantenimiento y gestión de la ganadería extensiva, junto con la convivencia de las especies silvestres. Estas últimas son criaturitas de dios pertenecen igualmente a una biodiversidad imprescindible y forman parte del equilibrio de los hábitats que también incluyen a los seres humanos. Además suponen una barrera efectiva de protección contra el cambio climático, participan en la mejora de la calidad del suelo con la fertilización de los terrenos y configuran el significado cultural regional dentro del patrimonio medioambiental.
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Unforgettable Cow Sketches es un dramamedia costumbrista en watusi y pinceladas de realismo mágico, alegoría de los viajes hardcoreless del personaje de Miss Pastora. Es posible que te guste, si eres viajer@ responsable a quien le atrae la Historia y las historias, además de los lugares emblemáticos y sitios menos conocidos de la Comarca Vaqueira, su tradición, su naturaleza y su gastronomía.



Su taxi tenía el carácter de vehículo especial.
Y llevaban tanto tiempo juntos que había desarrollado miedo a las cuestas.
—Miss Pastora, por favor, no subamos otra. ¿No podríamos ir por un túnel cósmico, unas escaleras mecánicas o que nos abdujera una nave nodriza con forma de cachopo?
Miss Pastora sufría en silencio porque se daba cuenta de que no podía exigirle más al probe vehículo.
Pero también sabía que el 70% de la bendita orografía asturiana eran cuestas.
Era matemática y velocimétricamente imposible evitarlas.
Fíjate que un día tenía que llevar a un grupo de turistas coreanos a El Mirador que te observa a ti, un lugar que sólo una parte muy reducida del paisanaje autóctono sabía que existía, allá en los montes de un conceyu vecín.
Había treinta y tres cuestas largas hasta llegar allí. El taxi lloraba. Literalmente expulsaba anticongelante, muy probablemente también de la emoción.
Miss Pastora se sentó a su lado y le dijo:
—Taxi de mi corazón, tu yes un champion. Eres bravu, yes intrépidu. Eres…, la caja con ruedas y pocos humos que siempre quise. El motivo aerodinámico de todos mis desvelos, la emisora a la que nunca haré oídos sordos, el enorme tanque que siempre avisa, la rampa mecánica que hará de mis riñones la reliquia eterna.
El taxi suspiró sonrojado.
—Ains, ¿Crees de verdad que puedo?
—Creo que puedes subir hasta en cuarta, amorín. Acabo de cambiarte el aceitín.
El taxi se autoajustó los espejos, comprobó las luces de niebla, las de posición, las cortas y las largas y balbuceó un regionalmente conocido mecagoenmivida, arrancando él solito con decisión.
Miss Pastora, hizo un ejercicio express de diafredo inhalando el airbag, tras la toma de tierra de las cuatro ruedas por el inesperado caballito mecánico. Por este orden, consultó las treinta y siete llamadas perdidas, consiguió sacar la cabeza por la ventanilla a pesar de un leve atasco en la cornamenta y con su medio cuerpo vacuno en el exterior, lanzó las llaves con tal decisión, fortaleza y elegancia, que atravesaron una bala en Porrúa.
En el aire quedó escrito:
–¿Veterinaria, taxista y psicóloga vehicular? Qué vida esta, que diría John Lemon.


Miss Pastora recibió un nuevo aviso. Alguien quería ir al legendario Chigre Invisible de San Esteban, que sólo aparece cuando llueve hacia arriba –fenómeno meteorológico autóctono que en el occidente asturiano ocurre más a menudo de lo que la gente cree–.
Pero los cuestionamientos vacunos de Miss Pastora desembocaban en crisis existenciales cada vez que llovía hacia arriba.
—¿Es posible que yo viva boca abajo? ¿No será la gravedad un fake del tamaño de mis ubres? ¿Y si en realidad yo soy la nube?
Sin embargo aceptó el viaje porque la nueva pasajera necesitaba algo más que un trago. Era una cabra bermeya que volvía del monte.
Cuando llegaron a la zona, la lluvia empezó a subir hacia el cielo y efectivamente allí apareció el chigre, crepitando en sus neones.
Miss Pastora razonaba para sus adentros antes de entrar.
—Respira… Eres una vaca. Lo has comprobado esta mañana en tu espejo el de la cuadra. Puedes dejar a la pasajera en la barra, incluso en medio de las borrascas que arrancan farolas, ¿Te acuerdas?
Entraron. Bien. Sidra flotando en burbujas grandes y pequeñas. Bien. Allá donde tu ojo no llegaba. Bien. Incluso en los baños, en el almacén y en la máquina del café. También.
La dueña del chigre saludó:
—¿Antigravitatoria o normalina?
—Agua para mi, –dijo Miss Pastora como quien no quiere la cosa.
La cabra pidió una botellina de Normalina y salió del local balando sola, rebotando por el techo.
Miss Pastora y la dueña del chigre se sonrieron y cerrando su conversación acerca del menú, decidieron que incluirían Día normal de trabajo como nuevo pincho, después del de Lomo.


Xosé, el de San Martín –reconocido escritor asturiano– pidió a Miss Pastora que le trasladara desde el punto en el que se encontraba hasta La Playa de la Concha de Artedo.
El problema de ese viaje era que el camino cambiaba de forma según cómo se transitara.
Miss Pastora siempre intentaba ser amable, ofrecer una conducción agradable y un servicio impecable, también –cómo no– para el camino.
—Buenos días, camín, ¿cómo te encuentras hoy?
Pero el camino tenía un día torcido.
—Home pues fatal. Fartu MissPas, de que no me arreglen les grietes, venga a pasar camionones y tractorones, y ¿les ruedes, fía? Ya ni te saluden.
Miss Pastora puso los ojos en blanco sólo un segundo. Un ligero malestar se le apoderaba cuando el camino tenía ganas de conversación en una curva con cambio de rasante. Pero espera, que justo en ese momento intervino el pasajero intentando ayudar, con la miiiisma sutileza que caracterizaba cada uno de sus libros:
—Camín, guapu, ¡¿Quiés unes fabes ensin cebolla o qué?!
—¡Estoy a dieta! —respondió el camino ofendidísimo, mientras descargaba de la nube una señal de Cuidado, argayos que colocó en el centro del carril, a un kilómetro del taxi.
Miss Pastora, sin perder la vista en el horizonte y con un mujido de soprano que ni Raquel Camarinha, juró en arameo, se hizo varias cruces y sacó del portaobjetos un rulo de cinta americana que se puso de pulsera. Y en un proporcionado crescendo, le cantó al camino una bella estrofa de su última tonada.
El camino –que no sabía donde meterse– volvió a rebuscar a la nube. Había ánforas, capiteles, mosaicos. ¿Otra vez gansos? Pues si, oiga. Descargó nada más y nada menos que tres carriles recién asfaltados, que dibujaron una gran rotonda de 360ºC.
Qué olor a frixuelo.
Xosé, el de San Martín, otra vez intervino. Despeinado. Él, tan emocionado.
—¡Miss Pastora! ¡Yo tamién te aaaamuuuuuuuu!
A lo que Miss Pastora, sonrojada, contestó:
—¡Muuuuuuuuuunches gracies! ¡Pero lo nueso ye profesionaaaaaaaaaaaal!
😻


Cada ruta es una experiencia a lugares menos conocidos del occidente asturiano.
¿Vaqueira? ¿Marina? ¿Foces del Esqueiru? ¿Cascada del Gorgollón? ¿Puertos Pintorescos?
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#lapila&turitaxicuideiruposts
Proyecto: ‘Unforgettable Cow Sketches’. Dramamedia costumbrista en watusi y pinceladas de realismo mágico, alegoría de los viajes hardcoreless del personaje ‘Miss Pastora’.
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