Diseño de packaging Migaya Artesano, ‘Rocas barquilleras’

 

Migaya Artesano es una empresa familiar que desde su creación en 2020 lleva homenajeando el arte desde Gijón a través de sus postres y dulces artesanos. Hace unos meses encargó al estudio el diseño del packaging de su ‘Roca barquillera’. Su colección de rocas nacionales crecía con este otro bombonazo del chef pastelero Alejandro Montes para celebrar el antiguo oficio de barquillero, honrar el bombo que cargaban a sus espaldas y seguir disfrutando del olor a tradición y modernidad que desprende el obrador de Migaya.

 

Foto, esta y la anterior @saracorte_fotografia

Idea

El trabajo de experimentar con los sabores y texturas, conceptualizar y elaborar cada uno de los dulces y postres que salen del obrador de Migaya para ofrecerlo de un modo estético, relevante y enriquecido y así transmitir su inspiración y base sobre la que se crean, es un elemento recurrente y definitorio que identifica y diferencia todas sus creaciones. El placer de disfrutar sus dulces está no sólo en cada uno de los sentidos sino también en el espíritu.

Briefing

Entonces, vestir una llambioná tradicional y homenajear un contexto social y cultural con un formato de contemporaneidad, ligero, crujiente y con el mismo sabor de antaño es la idea que estructuraría el diseño de un packaging responsable para las Rocas Barquilleras; fabricaríamos una caja que honrara la lata que les dio su popularidad.

Algunas latas barquilleras con decoraciones varias. Fotografía Roberto Ranero

Contexto

El barquillo es el resultado de una receta tradicional dulce que se hornea y cuya figura al hornear en un principio fue convexa o en forma de barco –es de ahí de donde procede su nombre– aunque actualmente tiene la conocida forma de canuto. Hoy en día los barquillos siguen elaborándose para consumir solos o acompañando otras elaboraciones en muchos lugares, no sólo España, como Hispanoamérica y el sudeste asiático.

En España el oficio de barquillero fue muy popular durante el siglo XIX y comienzos del XX como un modo de sustento de muchas familias ligadas a la repostería. Los barquilleros eran vendedores ambulantes que salían a recorrer las calles cargados con ese bombo o lata rellena de barquillos que vendían en fiestas y encuentros populares. Y para amenizar la venta ¿qué?, pues se inventaban juegos.

La ruleta

Si había algo que tendría de reconocerse en la caja de Rocas barquilleras en este homenaje era la ruleta de la tapa de la lata original que originaba los juegos. Era una ruleta con números que se accionaba haciéndola girar proponiendo el juego; había variedad. En Madrid por ejemplo, uno popular era el juego de ‘el clavo’. Si había varios participantes, el que obtenía la cifra menor en la tirada pagaba todos los barquillos. Si acudía uno sólo, pagaba una pequeña cantidad y ganaba un barquillo en cada tirada, salvo que cayera en la casilla del clavo, que es uno de los cuatro tornillos que sujetan la ruleta, y donde desafortunadamente perdía todo lo ganado. Y de esta y otras formas curiosas era cómo niños y adultos se entretenían, paseando por las calles entre el gentío.

Stamping

En Migaya, rememorando la tradición, no querían que se echara a perder ninguna tirada, así que decidimos incluir un recuerdo de esa ruleta de metal policromado, abstraído e incorporándole un golden stamping, además de usarlo también para otros elementos ornamentales del diseño y los logos del obrador.

Para hacer resaltar zonas en un elemento impreso esta técnica utiliza una lámina muy fina con una elevada pigmentación que se aplica con altas temperaturas. Si queremos el acabado con alto contraste tanto al tacto como a nivel visual, como ha sido el caso, lo óptimo es aplicar el stamping sobre un material mate.

 

Referentes temporales, tipografía y color

El comienzo de los años veinte, con la plena popularidad de los barquilleros, marca una tendencia en muchas de las artes, también las decorativas por razones históricas.

Me pareció nutritivo para el diseño de la caja incluir la selección e implementación de una tipografía art decó que apoyara el resurgir de un optimismo, la celebración del futuro, el énfasis en la funcionalidad y el arrojo para adoptar ideas novedosas que Migaya comparte con el protagonismo de la tradición en sus elaboraciones. Rojo, negro, oro y beis, hasta los colores se prestaban.

 

La selección de tipografías incluye internacionales y asturianas con los derechos adquiridos para la confección de este encargo.

Inspiración

Mi abuela y la memoria de mi abuelo son una continua fuente de inspiración en mi trabajo, por muchos motivos. En este caso por ser coetáneos con los barquilleros y haber sido mis dealers barquilleros.

Recuerdo una verbena en las Vistillas, (lo que venía siendo una fiesta prao pero mejor, más verde, más cool, más inn, más de todo venido a más 🙃) un barquillero vestido de gala con su gorra visera aplastada de minicuadritos, su cha-le-co-oi-ga, su bombo y el clavel en el ojal y otro paisano vestido en la línea, a su lado pero más bartolo y sentado para poner la nota musical, dándole cuerda ensimismado al manubrio del organillo como si no hubiera un mañana.

Voy a ver si vuelvo a girar la ruleta y cuántas me tocan.
Gracias por pasar.


#lapilaposts

Proyecto: Packaging para ‘Rocas Barquilleras’ de Migaya Artesano.
www.migaya.es

 


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